Crítica de un maestro
Hoy, 06 de Julio, se celebra el día de aquellas personas que se convierten en nuestros guías desde temprana edad. De aquellos que son nuestros primeros modelos a seguir, seres que son fuente de inspiración para las futuras generaciones. Hoy celebramos el día del maestro, y desde este humilde rincón no solo queremos festejarlos sino también, resaltar la importancia de la noble labor que realizan día tras día.
De todas las profesiones, el ser maestro es, sin duda alguna, un salto de vocación. Es decir, elegir este camino trae altos y bajos, pero no solo eso, sino tambien se carga una enorme responsabilidad, el encausar correctamente la formación de un individuo. No se trata solamente de transmitir conocimientos, sino también de inculcar valores y practicarlos.
El maestro es una pieza clave en el futuro de una persona y es aquí donde viene la diferencia de las otras carreras porque por ejemplo, si un ingeniero construye un puente y éste se cae o crea un programa de software y falla, el error se puede corregir, se pueden volver a hacer. Mientras que, si un maestro falla en la formación de un niño, y más tarde, cuando su vida tome un camino contrario al correcto, ya no habrá vuelta atrás, el error no se podrá corregir y se habrá perdido al ciudadano de bien que pudo ser.
Por otro lado, y como lo había mencionado antes, el maestro tambien es fuente de inspiración. El ser humano de por sí es un ser inteligente con muchos talentos, y la tarea del maestro es poder hacer que sus estudiantes los dearrollen al máximo y puedan aprovecharlos. Un maestro es capaz de abrir las mentes de sus pupilos y poder entrenar su juicio crítico y capacidad de análisis. Un maestro es capaz de incentivar la creatividad y alimentar la confianza. Un maestro genera la curiosidad y guía la intrepidez. Un maestro es capaz de hacer brillar hasta el diamante más opaco.
No sé si decir que todos los profesores son maestros porque hay una gran diferencia en medio. De hecho, esta crítica iba dirigida a aquellos profesores que alguna vez tuvimos y no encajan en nada de lo que has leído líneas arriba. Pero, mientras escribía me di cuenta de que de alguna manera todos en alguna etapa de nuestra vida somos el maestro de alguien, hasta la vida es uno de nuestros grandes maestros. Me di cuenta de que hasta el profesor más relajado que hemos tenido nos ha dado de alguna forma una lección, así haya pasado desapercibida por muchos.
Así que sí, hoy celebramos y recordamos a nuestros maestros. A ese maestro que te rompía las hojas del cuaderno cuando no escribías bien. Al maestro que era tu ídolo porque sabía mucho. Al maetro que te dejaba salir temprano de clases, o al que se dormía en clases. Celebramos al maestro que nos contaba su vida, al maestro que nos hacía reir para cautivar nuestra atención. Celebramos a los maestros estrictos que nos reprobaban, a los que se hicieron nuestros amigos y a los que nos brindaron un consejo o nos tendieron la mano en algún momento.
Por eso, a los maestros que están y aquellos que ya partieron, simplemente gracias por darnos ese empujoncito para llegar a ser lo que ahora somos. No los defraudaremos.
Feliz día, maestro.

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